El paisajismo vuelve histórico lo natural. No obstante, la pintura de paisaje vulnera, al fijarla, la indeterminación de la naturaleza, porque necesita privarla de movimiento para que se la pueda representar como arte. A la vez, es por intermedio del paisaje que se alcanza lo propio de la belleza natural, que consiste en ser lejana, pues la lejanía es el fundamento de todo lo bello. Entretanto, una pregunta resuena: ¿la belleza habita en lo percibido o en quien percibe?